junio 13, 2026

Hay ley trans

En diciembre de 2022 se aprobó en el Congreso de les Diputades del Estado Español la Ley 4/2023 para la igualdad real y efectiva de las personas Trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI, publicada en el BOE el 28 de febrero de 2023.

Esta ley, como todas las presentadas por UP (Unidas Podemos), quizá esta más, ha estado envuelta en la polémica desde antes de ser redactada y con gran contestación en el seno del mismo Gobierno que la presentó en Cortes. Si el gobierno de coalición PSOE-UP dice que el cielo es azul, la derecha va a protestar y va a presentar recurso de inconstitucionalidad porque es su proceder habitual.

La derecha política no sabe construir, solo está, como fuerza conservadora que es, para impedir cualquier avance social. Con eso contábamos. Era más difícil predecir la contestación de importantes miembros del PSOE, como Carmen Calvo, declarada TERF (Trans Excluyent Radical Feminist-Feministas Radicales Trans-Excluyentes), que acabó fuera del gobierno, pero no acabó su transfobia. Pero tuvimos a una ministra especial y excepcional: Irene Montero. No creo equivocarme al afirmar que fue la primera, y hasta ahora la única, ley que se hace recogiendo las voces de los diferentes colectivos y se redacta en reuniones con ellos.

Así, colectivos, plataformas y federaciones LGTBIQ+ afines al PSOE defendían a Irene Montero frente a Carmen Calvo, y los no afines al PSOE también. Pero, ¿por qué tanta inquina del mundo TERF contra las mujeres Trans? Por cierto, las TERF no son tan beligerantes con los hombres Trans. No me toca a mí exponer los “argumentos” de las TERF para esgrimir su odio, me toca responder a su ignorancia y para el conocimiento de quienes nos lean:

El ser persona Trans comienza en la sexta semana de embarazo de la madre. En ese momento comienzan los 46 cromosomas que tenemos, 23 pares, a asignar las funciones a cada célula de nuestro proyecto de cuerpo humano. Solo una de esas parejas (cromosomas X e Y) se encargan de asignar el sexo a todas y cada una de las células. Los cromosomas viajan por los cuerpecicos en “cadenas cromosómicas”. Tales cadenas se unen, se rompen, se desmontan y se vuelven a montar en esos viajes. Ocurre en ocasiones, en mi caso por ejemplo, que a las gónadas se les asignaron un sexo (en mi caso masculino) y al cerebro se le asignó otro sexo (en mi caso femenino).

El sexo cerebral es la identidad de género. Bien sabemos que la identidad de cada persona o de cada pueblo no se puede cambiar, es propia, mientras las gónadas y el tratamiento social a cualquier persona sí son modificables. El ser persona Trans, pues, es lo más natural, espontáneo e involuntario que podemos imaginar. Yo no decido ser persona Trans, lo decidieron las rupturas de las cadenas cromosómicas en la sexta semana de embarazo de mi madre. Lo que sí decido yo es vivir mi propia realidad, ser consecuente con mi naturaleza y adaptar mi cuerpo a mi identidad. Todo ello con conocimiento y por dignidad. Así, nadie puede decirme que no soy una mujer, o que no soy completa; soy mujer completa, porque así lo he vivido toda mi vida, desde antes de nacer. Por cierto, lo que yo soy ya lo diré yo, no hace falta que vengan iluminadas a decirme lo que soy o dejo de ser, no soy tan enana consciente y mental.

Por todo ello, la ley ya aludida, era necesaria, justa y debida. En tiempos de la dictadura, las personas Trans estuvimos en campos de concentración y fuimos sometidas a trabajos forzados en distintos puntos del Estado, construyendo a mano, por ejemplo, la carretera que une los valles de Salazar y Roncal y que pasa por el alto de Igal. Pero también ha sido una ley conquistada a base de sufrimientos inhumanos, de cuerpos valientes que se han ofrecido como sacrificio expiatorio, a base de martirio. Con incomprensiones y persecuciones de familias y amistades, de fuerte presión social motivada por la vergüenza y la falta de diversidad.

También el capitalismo y su globalización nos trae uniformidad. Ante ello, desde los movimientos alternativos en general y desde los colectivos LGTBIQ+ en particular, proclamamos como gran valor la diversidad de colores, de sentimientos, de pensamientos, de cosmovisiones. La diversidad propia del ser humano, porque la fraternidad se da entre diferentes con libertad de elección. “Libertad para escoger, es decir Democracia”. Los avances que no tienen vuelta atrás, que perduran, son los conquistados con la lucha de generaciones y pueblos, incluso con sangre derramada.
La lucha de las personas LGTBIQ+ en general y, especialmente, la lucha incansable de las personas Trans ha dado la vuelta a la historia en esta cuestión. Hoy gozamos en varios países de Derechos Humanos que no eran realidad hace doce o quince años. En otros países todavía somos condenadas a muerte. Por eso, la lucha continua.

Para terminar esta pequeña claraboya, quiero explicar brevemente las tres principales conquistas de ley ya expuesta: En primer lugar, uno de los escollos más importantes de la ley, nos garantiza la autodeterminación de género. Eso que pedimos para los pueblos, lo hemos conquistado en esta ley para las personas. Es decir, nadie puede decirte quién y cómo eres tú; quién eres según tu identidad, tu sentimiento y vivencia más profunda, según tu idiosincrasia desde la formación de tu cuerpo, ES DECISIÓN TUYA. Ninguna persona, por más que haya estudiado, puede decirte cómo te sientes, cómo o qué eres, cuál es tu identidad. En segundo lugar hemos de hablar de “atención universal”. Es decir, los derechos que nos garantiza esta ley son derechos para todas las personas que vivan en el Estado Español nacieran donde nacieran, porque “viva la diversidad”. Y en tercer lugar, hemos logrado el reconocimiento de las personas no-binarias. Es decir, no todas las personas somos esto o lo otro porque hay multitud de colores en la naturaleza que se nos regala cada día.

Así, hay multitud de maneras de sentirse y de manifestarse. Todas ellas igual de respetables mientras nuestras actitudes sigan dando vida a las personas y a sus comunidades. Nos hubiera gustado tener más conquistas que ofrecer a las generaciones venideras, tales como la rebaja de la edad para la autodeterminación, pero los anhelos son el camino que seguimos andando en nuestra lucha por la dignidad.

Alizia Izal Elorz, mujer.

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