En nuestra historia el concepto de discapacidad ha experimentado una gran evolución. Evolución que vemos reflejada en su definición ya que actualmente recibe reconocimiento en el contexto social, contemplando a la persona con discapacidad en interacción con la sociedad en la que vive.
Sin embargo, nuestra sociedad tiene muchas barreras todavía. Si que es cierto que cada vez se apoya más la integración y se cuenta con más programas y recursos pero falta un largo recorrido para alcanzar una adecuada calidad de vida de las personas con discapacidad.
Quizá el aspecto que más miedo genera cuando hablamos de una persona con discapacidad es su autonomía. El recorrido para llegar a una vida autónoma es largo, ya que implica un gran aprendizaje, pero lo más importante es que la persona con discapacidad tenga la posibilidad de elegir y participar en diferentes ámbitos que le lleven a un autodescubrimiento de sus capacidades.
En este artículo quiero compartir el proyecto ‘‘Llaves para la autonomía’’ que se lleva a cabo en la Fundación Down de Zaragoza del cual formo parte. En este proyecto participan personas con discapacidad intelectual y trastorno generalizado del desarrollo en experiencias temporales en un piso compartido, estas experiencias ofrecen la oportunidad de un aprendizaje y formación para el proyecto de vida independiente de cada persona, además de permitir compartir la experiencia con un grupo de compañeros haciéndola más dinámica.
Las estancias van desde fines de semana en una vivienda en el barrio Oliver, estancia de meses en Parque Goya hasta estancia de dos años en el casco histórico. Todas estas estancias se organizan en función de la evolución de cada persona.
Estas experiencias conllevan diferentes apoyos, el de las familias y el de las educadoras. Conforme van pasando las diferentes estancias y se va ganando mayor autonomía, los apoyos se van retirando.
Hay diferentes áreas que hay que ir trabajando como la cocina, la limpieza, la compra, la gestión económica, la convivencia y el bienestar físico, emocional y mental. Contamos con dos talleres que apoyan estas áreas e impulsan la autonomía, como son el taller de cocina y el taller de bienestar. En cocina, se realizan recetas de las diferentes estaciones del año, de diferentes países y en las cuales también se incluyen postres. Además de trabajar las cantidades de los alimentos, se considera si el plato que se está elaborando es económico o no, calculando el importe de los ingredientes utilizados. En el taller de bienestar se realizan ejercicios de yoga, mindfulness, compartiendo pensamientos y emociones.
La puesta en práctica promueve la autonomía y asimismo genera calidad de vida para la persona con discapacidad, ya que experimenta una gran satisfacción personal además de ensalzar valores, aspiraciones y expectativas.
Conforme se van utilizando las herramientas y se van integrando en el día a día se van ganando destrezas. Todo esto facilita una mayor desenvoltura en un puesto de trabajo, además de recibir formación para el empleo y adquirir competencias laborales, es necesario el potencial que tiene cada persona.
Así que os invito a destruir barreras que tiene nuestra sociedad y ser un apoyo para las personas con discapacidad.
La vida no se mide en cromosomas.
#Quenadanossepare #Graciasportanto #Todossomosdiferentes #Todossomosiguales
Carla Susana Nalváez Benedí
