Se avisó por los meteorólogos, se sabía que era un desastre cierto y se permitió que se convirtiera en una tragedia de dimensión superior a la similar de 1957.
La ineptitud del actual gobierno de la Generalitat Valenciana quedó definitivamente acreditada, y era a su responsabilidad a la que correspondía adoptar de inmediato las medidas necesarias para, al menos, prevenir a la ciudadanía y que esta adoptara las necesarias y urgentes de aminoración de la tragedia. No se hizo. Pero es que tampoco por el gobierno central que solo a los 6 días de iniciarse la aplastante DANA decidió incrementar el número de efectivos, especialmente militares, desde un principio insuficientes para al menos paliar las consecuencias de una catástrofe de tales características, superiores a cualquier otra anterior de que se tenga noticia.
A ello hay que añadir el bajo politiqueo de quienes no están para lo que han sido elegidos, sino para sus mezquindades partidistas. El resultado ha sido el previsible: una ciudadanía abandonada a su suerte.
Porque el pueblo quedó solo. Durante 6 días una mínima atención por parte de los responsables tanto estatales como autonómicos intentó justificar su “servicio al bien público”. La catástrofe se inició el 29 de octubre y solo a los seis días se incrementaría el número de efectivos desde un inicio claramente insuficientes. Ha sido el pueblo que con su férrea voluntad ayudó, entregándose a un admirable y mantenido auxilio a las poblaciones afectadas.
Más de 100.000 voluntarios desplazándose a pie desde Valencia y localidades cercanas con utensilios adquiridos a su costa acudieron día tras día al fango, a la limpieza y a facilitar unas elementales condiciones de habitabilidad y supervivencia a los mas desamparados. Y ello mientras que se escenificaba una infame confrontación tribal que solo ponía de manifiesto la ineptitud de quienes dicen ser responsables de nuestra gobernabilidad a cualquier escala tanto estatal como autonómica, pero que ni tan siquiera son aptos para escenificar su pretendida justificación.
A los seis días del inicio del desastre las tres “supremas autoridades del Estado y de la región” aparecieron por la zona mas aseada de una población, Paiporta, siendo objeto de las justificadas y esperables iras del pueblo, ¿pero a quien se le ocurre hacer aparición institucional alguna cuando aún, tras casi una semana, la mayor parte de la tragedia seguía permaneciendo?.
Y claro, el pueblo se sublevó protagonizando la vergonzosa escena para un Estado de que tanto a quien hoy ostenta su jefatura, como al presidente del gobierno y al inepto President de la Generalitat se les abuchease y agrediese para vergüenza internacional sufrida por una ciudadanía con tal clase dirigente incapaz de razonar que dicha visita debió haberse efectuado sin demora alguna al día siguiente de producirse la tragedia ocultándose así su ineptitud y amparados por la fácil promesa de una urgente y eficaz solución del gravísimo problema, y no ya, con el tiempo transcurrido, que solo confirmó la certeza de su incapacidad o desentendimiento en resolverlo.
Solo el pueblo, una vez mas, ha respondido, y como dice el verdadero himno del País Valencià:
“Tots aplegats tras la nostra Senyera, tots a una veu: Germans Vingeu… !!”
Jaume Gorguer.
